El síndrome de intestino irritable (SII) afecta a entre el 10 y 15% de la población mundial. Aunque no pone en riesgo la vida, puede afectar significativamente la calidad de vida de quienes lo padecen, generando ausentismo laboral y aislamiento social.
Manejo integral
La dieta baja en FODMAPs, el manejo del estrés y el ejercicio regular son pilares fundamentales en el tratamiento. Los FODMAPs son carbohidratos fermentables presentes en alimentos como el trigo, la cebolla, el ajo y ciertos lácteos que pueden desencadenar síntomas.
El papel del eje intestino-cerebro
La conexión entre el cerebro y el intestino juega un papel crucial en el SII. El estrés, la ansiedad y la depresión pueden empeorar los síntomas. Técnicas como la terapia cognitivo-conductual, la meditación y el yoga han demostrado beneficios significativos en pacientes con SII.
Es importante recordar que el SII no es un diagnóstico de exclusión. Si presentas síntomas de alarma como pérdida de peso involuntaria, sangrado rectal o anemia, debes consultar a tu gastroenterólogo para descartar otras condiciones.