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Salud Digestiva

Impacto del estrés en el eje intestino-cerebro

¿Por qué sentimos "mariposas" o dolor cuando estamos nerviosos? La ciencia detrás de la conexión mente-intestino.

Dr. Francisco Javier Ruiz Moreno

Dr. Francisco Javier Ruiz Moreno

Motilidad Digestiva

· 2 min de lectura
Impacto del estrés en el eje intestino-cerebro

El eje intestino-cerebro es una red de comunicación bidireccional masiva. No es solo que el cerebro envíe órdenes al intestino; el 90% de las señales en el nervio vago viajan desde el intestino hacia el cerebro, informando constantemente sobre el estado digestivo y el entorno microbiano.

Cuando experimentamos estrés agudo, nuestro cerebro activa la respuesta de "lucha o huida". Esto desvía la sangre de los órganos digestivos hacia los músculos y el corazón, ralentizando la digestión en el estómago pero acelerando el movimiento en el colon, lo que puede causar diarrea súbita.

El estrés crónico es aún más dañino. La liberación prolongada de cortisol (la hormona del estrés) aumenta la permeabilidad de la pared intestinal, una condición a veces llamada "intestino permeable". Esto permite que toxinas y bacterias activen al sistema inmune, provocando inflamación sistémica.

Muchos pacientes con Síndrome de Intestino Irritable presentan "hipersensibilidad visceral". Esto significa que sus nervios intestinales están tan alerta debido al estrés que sienten dolor ante procesos normales como la digestión de gas o el paso de alimentos, lo que el cerebro interpreta como una señal de alarma.

La microbiota también es víctima del estrés. Las hormonas del estrés pueden alterar el equilibrio bacteriano en cuestión de horas, reduciendo las especies beneficiosas y permitiendo el crecimiento de bacterias potencialmente inflamatorias, lo que cierra un ciclo vicioso de malestar físico y mental.

Las intervenciones basadas en la psicología están ganando terreno en la gastroenterología moderna. La terapia cognitivo-conductual y la hipnoterapia dirigida al intestino han demostrado ser tan efectivas como los medicamentos en algunos pacientes con trastornos funcionales digestivos.

El mindfulness y la meditación no son solo "relajación"; actúan reduciendo la actividad del eje del estrés y calmando el sistema nervioso entérico. Practicar técnicas de respiración diafragmática antes de las comidas puede ayudar a "encender" el sistema nervioso parasimpático, encargado de una digestión óptima.

En conclusión, para tratar el intestino a menudo debemos tratar la mente. Un enfoque holístico que combine nutrición, manejo del estrés y, cuando sea necesario, apoyo psicológico, es la forma más efectiva de recuperar el equilibrio en este eje tan vital para nuestra salud integral.

Dr. Francisco Javier Ruiz Moreno

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Motilidad Digestiva

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