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Nutricion

La fibra en la dieta moderna: Más que regularidad

¿Por qué la fibra es el nutriente más olvidado y cómo puede prevenir enfermedades graves?

La fibra en la dieta moderna: Más que regularidad

La fibra alimentaria a menudo se asocia únicamente con ir al baño, pero sus beneficios van muchísimo más allá. Es el único componente de nuestra dieta que no podemos digerir, y es precisamente esa resistencia lo que la hace tan valiosa para nuestra salud metabólica e intestinal.

Existen dos tipos principales: la soluble y la insoluble. La fibra soluble forma un gel en el intestino que ralentiza la absorción de azúcar y colesterol, ayudando a controlar la diabetes y prevenir enfermedades cardiacas. La insoluble actúa como una escoba, dando volumen a las heces y acelerando el tránsito intestinal.

Uno de los roles más importantes de la fibra es ser el alimento de nuestra microbiota. Cuando las bacterias fermentan la fibra en el colon, producen ácidos grasos de cadena corta (AGCC) como el butirato. El butirato es la principal fuente de energía para las células del colon y tiene potentes efectos antiinflamatorios.

Estudios epidemiológicos masivos han confirmado que una ingesta alta de fibra reduce significativamente el riesgo de desarrollar cáncer colorrectal. Esto se debe a que la fibra diluye posibles carcinógenos y reduce el tiempo que estos pasan en contacto con el revestimiento del intestino.

En México, el consumo de fibra ha caído drásticamente debido al reemplazo de alimentos tradicionales como frijoles y nopales por harinas refinadas y productos ultraprocesados. Se recomienda ingerir entre 25 y 35 gramos diarios, pero el promedio apenas alcanza los 15 gramos.

Para aumentar la fibra sin causar gases o distensión, el secreto es hacerlo de forma gradual y beber mucha agua. Añadir legumbres dos veces por semana, preferir frutas enteras en lugar de jugos y optar por granos integrales son pasos sencillos pero poderosos para cerrar la "brecha de la fibra".

Los suplementos de fibra como el psyllium pueden ser útiles, pero no sustituyen la matriz compleja de fitonutrientes que se encuentran en los alimentos integrales. Las semillas de chía y linaza son excelentes adiciones que además aportan grasas omega-3 saludables.

La fibra es, en definitiva, el cimiento de una digestión saludable y un metabolismo equilibrado. No la veas solo como un remedio para el estreñimiento, sino como el nutriente fundamental para prevenir las enfermedades crónicas del siglo XXI.

Dra. Laura Beatriz Ibarra Sánchez

Dra. Laura Beatriz Ibarra Sánchez

Gastroenterologia General

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